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jueves, 4 de junio de 2015

La otra cara de la moneda

La otra cara de la moneda

Siendo las 5 y 43 de la tarde renuncio, búsquenme, si quieren, en ese charco  en el que lavé mis huellas cuando atravesé esta lluvia.
Búsquenme siguiendo mi aroma en la brisa de ese invierno hasta que el frío congele mis poros y mi olor ya no pueda emanar.
Siendo las 5 y 43 de la tarde me atrevo a decir que en mi corazón yace un sueño, pereció una mañana de junio cuando descubrió que el amor no lo puede todo, entonces se golpeó tan duramente contra la ventana de mis ojos tratando de mirar un porqué que nunca encontró y agonizó durante días y durante días mis latidos agonizaron con él.

Siendo esta la tarde mas triste que he tenido, renuncio a hacerme las mismas preguntas de siempre, a andar con mi sien en mis dedos oprimiendo mi cerebro para no recordar las palabras que me duelen.
Renuncio a seguir el camino de hormigas y desde hoy me lanzo sola y desbaratada a la intemperie, tal vez me cobije un manto de estrellas mudas que no me hablen de eso, tal vez la luna me aborrezca por no amar y los lagos no me sirvan como espejo.
O tal vez me arrepienta y regrese a foja cero, vaciaré una vez mas a este corazón de improperios y buscaré nuevamente la otra cara de la moneda.

Mónica Gribaudi

4 comentarios:

  1. Conmovedora prosa poética, Mónica. Excelente escrito.
    Un abrazo.

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  2. Un texto que evoca introspección, una intensa búsqueda interior que conmueve y revuelve lo más profundo. Me encanta el estilo y el contenido.
    Abrazo, compañera.

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    1. Gracias Edgar, traté de reflejar un estado de ánimo de esos que temos todos, en los que parece que todo se termina y al final siempre seguimos buscándole la vuelta a las cosas.
      Te dejo un abrazo.

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