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viernes, 18 de noviembre de 2016

El barullo me absorbe                                                                                                                    
eco tuyo… y tuyo… y tuyo…                                                                                                                                                    
                                      y mío.                                                                                                                               

Desde el grito más fuerte,                                                                                                                       más fuertemás fuerte…                                                                                         hasta el leve suspiro…                                                                                                                                                  
                                  y respiro.    


Y busco el silencio en la almohada                                                                                                          mi cabeza se apoya (la dejo caer) tan cansada                                                                                       el ruido aún persiste, resiste,                                                                                                                   y la noche que avanza…  

                                   me alcanza.             

Mónica Gribaudi                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           

jueves, 10 de noviembre de 2016

Mis sueños

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Mis sueños pacen libres
en una eterna pradera
caballo desbocado al viento
con la mirada risueña,
corren sobre el pasto descalzos
como un niño que despierta
con sus pies sedientos de caminos
por donde dejar su huella.

Mis sueños recorren bósques
llanuras, ciudades, selvas
van volando por el mundo
buscando bajar a tierra
en mis manos de alquimista
 hacedora de vivencias.

Mónica Gribaudi

miércoles, 3 de agosto de 2016

Mentirosa luna mía



Mentirosa luna mía,
buen intento pero en vano,
eres óleo desgarbado
en mis trazos de poeta.

Mancha yerta en el lienzo
de un pintor que te retrata
con los ojos empañados
borroneando tu figura.

Mentirosa luna mía
cuan enorme la pobreza
de unos labios que no besan
y unas manos que no sienten
de otro cuerpo la tibieza.

Mentirosa porque eres 
quien me llama por las noches
quien me cuenta historias bellas
y me roba la ilusión.

Y al despertarme confundo
la realidad con mis sueños
y espero encontrar el dueño
de los suspiros de mi alma.

Mentirosa luna mía
buen intento pero en vano
de hacerme creer que de tu mano
encontraré algún día el amor.

Mónica Gribaudi

miércoles, 27 de julio de 2016






Provocas en mi 
este silencio
y ya no me esfuerzo
en buscar sonidos
que expresen mi sentir
cuando la cascada
emerge desde tu interior vacía
                            tan vacía... 
triste don
el de contar las horas
que saltan yertas
desde tu balcón.

Provocas todo mi desprecio
cuando son tus labios fríos
quienes rozan mis días
con  palabras  grises
                           tan grises...

y mientras tanto y como una ola
voy buscando costas...
                           lejos de ti. 
Tan solo una playa que me abrase
y abrigue este corazón
 al que le cuesta latir.

Mónica Gribaudi

martes, 12 de julio de 2016

Te voy a contar un cuento hijo...

-Te voy a contar un cuento hijo...                                                                                          Había una vez, allá en el horizonte, una madre que amanece acariciando el rostro de su pequeño que despierta. Es invierno y la temperatura fuera del hogar es muy baja  pero no se siente dentro de la humilde casita de chapa y madera. La mamá enciende el Primus y calienta la leche en una vieja pero lustrosa cacerola de aluminio, se la prepara con Gofio y se la lleva a la cama. Luego el niño se viste, se lava la carita en el latón con agua que la mamá le calentó en la caldera, come un refuerzo de pan casero con dulce, se pone la túnica y se abriga bien, lo despiden miles de besos y abrazos y se marcha para la escuela deseoso de que llegue la noche para jugar con su padre…                       Había una vez un niño que hoy es un hombre y con mucho sacrificio lleva adelante su hogar junto a la mujer que eligió como compañera y todos los días antes de salir de su casa para el trabajo besa la frente de sus hijos y agradece a dios el amor y los valores que recibió desde pequeño y que ahora transmite a sus niños.
-        - ¡Igual que tu papá!, te crees que duermo cuando me vienes a saludar de mañana, pero algunas veces te siento cuando abres la puerta…
-Si mi pequeño, es que el niño del cuento soy yo…


Mónica Gribaudi

martes, 21 de junio de 2016

En espera...






Estas allí, desnudo
abrazando la tarde
con tus ramas desiertas
en espera...

Otoño te quito la ropa,
invierno llega, 
se acomoda en tus regazo
te congela
y tu sin pájaros,
en silencio
en espera...

Adormecido y gris
gigante amordazado,
soñando primaveras
solo esperas...


Mónica Gribaudi

viernes, 17 de junio de 2016

EL MISTERIO DEL CUARTO 402 DEL GRAND HOTEL

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EL MISTERIO DEL CUARTO 402 DEL GRAND HOTEL


-Señora no entre, este lugar esta maldito - Me gritó el muchacho que corría como loco.           
Dudé, confieso que dudé, pero no me fui.
-Buen día, le pedimos disculpas por el mal momento, desea una habitación?...-
-Busco una habitación con vista al mar, me recomendaron la 402- manifesté un tanto preocupada.
-Tuvo suerte, esta libre.- afirmó el recepcionista mientras me miraba con unos enormes ojos que debo confesar,  removían mis entrañas.
Ya en la habitación, me sentí en otro mundo, el lugar era pintoresco, un sillón acomodado sutilmente frente a la ventana por donde se podía ver la bahía, un cuadro que contaba la historia de un barco en una tormenta y lo que más llamó mi atención, un baúl cerrado en una esquina...
Me habían contado de este cuarto y el extraño ser que lo habita, mas me reí de las anécdotas y quise ver si era cierto, ahora después de estar dos días aquí, sé que algo hay, siento que me observa, me quita la fuerza de voluntad, sé que no estoy sola...
Tal vez por eso el muchacho corría desesperado hacia la puerta, tal vez en un esfuerzo sobre humano pudo reunir las fuerzas suficientes y escapar, yo no puedo.
El fin de semana pasó y nadie viene por mi, tal vez los de la Recepción me olvidaron,quizá sean cómplices, no lo sé, la puerta no abre, pude agarrar señal en mi celular y hablar con mi hijo, le pedí que venga a buscarme, que venga acompañado.¡Qué se apure!. Las leyendas urbanas dicen que aquí han desaparecido personas, ¿porqué no les creí? No tengo fuerzas para gritar, siento unos brazos fríos que me sostienen al sillón, se cerraron las cortinas,  noté que el baúl se abrió, no me puedo mover, tengo miedo, mucho miedo...                

Mónica Gribaudi            

viernes, 13 de mayo de 2016

Día de la madre

Dedicado a mi mamá.

Una vez me preguntaron cual fue el primer recuerdo que tengo de cuando era niña. 
Yo me quede pensando... me acordé de la escuela, de mis amigos,
 me acordé de cuando era bien chiquitita y mi abuela me llevaba a ver el tren,
 me acordé de tantas cosas...
 Pero luego se me vino a la mente la imagen de una sonrisa, la mas hermosa sonrisa que vi,
 no se que era lo que había hecho, pero ahí estabas mamá sonriendo, no se cuantos años tenía, 
pero sin duda tu cara y tu sonrisa es el recuerdo que me acompaña desde siempre.

Mónica Gribaudi

jueves, 5 de mayo de 2016

Reencuentro

                                                        
                                               
Reencuentro

-Cierra los ojos... ¿escuchas?-
Hacía mucho tiempo que no visitaba a su abuela y ahora que estaba allí tendría que complacerla porque se lo había prometido después de que ésta le insistiera para que pasaran una tarde juntas.
Cerró los ojos y se quedó en silencio, en el lugar no habían más personas, ni ruido de motores, tampoco traía su celular porque su abuela le pidió que lo dejara en la casa, solo estaban ellas dos, el agua que pasaba lentamente y la brisa primaveral acariciando la copa del árbol bajo el que estaban sentadas.
-¿Qué debo escuchar abuela? ¿Tú qué escuchas?- Preguntó ya con un tono de no entiendo nada
.-Cuando estoy aquí escucho el pasado.
- Ahora sí que no entiendo ¿el pasado?
-Este río me trae tantos recuerdos, es como si viniera del pasado y transitara por mi corazón transportando en su caudal todas mis vivencias. Tantas veces he querido traerte en estos últimos años…A pesar de que este es un pueblo chico, no me visitas tanto como lo hacías antes. Cuando eras pequeña, no hace taaaanto tiempo atrás, venías contenta conmigo a jugar, te trepabas en este árbol junto al viejo gato y nos pasábamos la tarde aquí, ¿te acuerdas?... Esos momentos son los que me trae el río y los extraño tanto. Mira allí en la madera, está la M, la tallamos entre las dos el día que la aprendiste en la escuela, me acuerdo de que estabas tan contenta de que sabías escribir tu nombre...
María se emocionó cuando escucho a su abuela, en un instante revivió su infancia feliz junto a ella.
-Perdón abuela no sé en qué momento dejé de visitarte, pero sabes yo también he vuelto varias veces aquí, a veces cuando estoy triste este lugar es mi refugio, también vengo  con mis amigos de liceo y ¿te cuento un secreto?-
-A ver-
-Mira acá.- Le dijo señalando una parte del tronco del árbol.
La abuela sonrío emocionada, pudo ver un corazón tallado con las letras M y D.
-Mmmm vas a tener que contármelo todo- Aclamó con voz cómplice mientras la abrazaba.

Las dos se quedaron allí un largo rato conversando, al despedirse María se fue a su casa con la sensación de que su abuela se sentía muy sola, desde entonces la visita seguido, recuperó ese lugar que había perdido en su memoria… sus raíces.

Mónica Gribaudi


miércoles, 27 de abril de 2016

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En la oscuridad tengo miedo
y me aferro a la luz de tu mirada
la que guardo en mi retina
para cuando me haces falta.

Por las noches mi soledad
y tu buso viejo que me abraza
nada mas triste que el recuerdo
cuando llega empapado de tu olor...
cuando llega solo tu olor...

Mas ahora eres ese lugar en mi
donde guardo el amanecer
tal vez algún día vuelva a salir el sol, 
solo cuando regreses amor...
solo cuando regreses.

Mónica Gribaudi

viernes, 15 de abril de 2016

Triste regreso




Cuantas veces Erica estuvo en ese lugar, de niña jugaba allí con sus amigos, se trepaba a los árboles o nadaba en la gruta, jugaba a las escondidas, conocía  sus rincones como la palma de su mano. En la adolescencia, encontró en ese sitio un resguardo, el canto de las aves en las copas de los árboles y el ruido del agua en la piedra enamoraban su espíritu joven.
Pero se tuvo que ir…
Pasaron muchos años antes de su regreso al pueblo, cuando volvió no podía creer lo que se presentaba ante sus ojos, apenas algunas casas quedaban en pie, ella caminaba con el corazón roto buscando aquellos lugares que su memoria guardaba como tesoros de su pasado.
Una gran fábrica tapaba lo que quedaba del monte, Erica se dirigió hasta allí con sus ojos nublados por la tristeza y su mente negándose a esta realidad Dantesca.
Los pocos árboles que quedaban estaban desnudos y morían, el silencio le gritaba al oído que ya no había pájaros ni animales, el olor rancio penetraba su nariz y el agua negra de la gruta ya no reflejaba su rostro.
Entonces recordó cuando jugaba a ser el Hada de las Rosas quien caminaba por el monte acompañada por los pájaros, dando vida a todo aquello que tocaba, recordó cuando los flamencos visitaban el lugar y deseó con todas sus fuerzas que una de estas aves maravillosas se posara otra vez sobre el agua desplegando su magia y así como el ave fénix, el bosque resurgiera otra vez de las cenizas.

Mónica Gribaudi

miércoles, 13 de abril de 2016

Me alejo de ti, Poesía

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Me alejo de ti, Poesía
otra vez...
estéril campo de palabras 
busco sol en nubes extrañas
que anuncian lluvia,
queriendo volar
sin alas atada al suelo
y en ausencia de refugio,
es tu calma lo que anhelo.

Me alejo de ti
de los espacios coloridos
el verde y el azul, 
el naranja con su brillo
permaneceré en el gris 
de mis suspiros
tratando de recordar el sabor
en la felicidad de tus brazos
regocijando mis sentidos.

A veces los poetas 
nos quedamos callados
entonces el silencio
que escuchamos
ya no es el mismo.

Mónica Gribaudi

viernes, 18 de marzo de 2016

Querías ser  estrella,
persiguiendo la noche en sueños 
mientras tu mirada inquieta
iluminaba el camino.

La vida reía a carcajadas
festejando la inocencia 
y el mundo brillaba
con tu luz de niño.

Se opaco aquel día
tu alborada, 
Ahora solo queda el silencio
ese silencio cruel de tristeza,
que no tranza con el olvido,
silencio frío de ausencia
en el que duele tu nombre.

Dedicado a Mishel

Mónica Gribaudi

martes, 1 de marzo de 2016

El niño que eras ayer

A mi hijo adolescente en su primer día de liceo.

Busco en tu rostro el niño que eras ayer,                                                                                                       con tu adolescencia de estreno,
queriendo estirar las alas 
aún encuentro en ti la dulzura de la niñez.
Busco aquel juego, tomarte de la mano
caminar por la calle riéndonos a carcajadas
festejar el vuelo de los aviones de papel.

Es que te conserva niño mi alma y muy rápido
te conviertes en el hombre que una vez soñé.

                                      Mónica Gribaudi

lunes, 15 de febrero de 2016

San Valentín



Suspiran mis entrañas latiendo al ritmo frenético de un pecho que palpita cada vez que recibo un beso...o lo doy.
El amor es tan feliz cuando puede celebrar en la intimidad la dulce tentación que derrama sobre el lecho, esta humedad inquietante que saborea el deseo.
El amor lo puede todo...
Como loca camino sobre la cornisa de nuestro desvelo, al punto de no temer caer, si son tus brazos los que convierten mi caída en vuelo.
Tu amor empuja mi alma hacia el horizonte, dejándome ver mas allá de la piel y los sueños.
Persigue mariposas en mi estomago, bloquea mi razón, se ríe a carcajadas invadiendo mi soledad, desafía mi timidez, me grita que confíe en sus latidos...  me entrego.
Y el amor camina de a dos, se toma de la mano y enfrenta al mundo entero, crece árbol y en sus ramas que se estiran hacia el cielo, nuestro amor ama aquel día en el que nuestros destinos se unieron...

Dedicado a mi esposo


Mónica Gribaudi

jueves, 28 de enero de 2016

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Esa muchacha respira la poesía
de un tambor enamorado,
va despertando en su cuerpo
la energía ancestral
de un ritmo apasionado
que da luz a sus caderas
mientras danza con el viento
la magia que florece
cada año en verano.

Ella celebra la vida
mientras sonríen las olas
de un mar alborotado
que recorre por las venas
de un Montevideo que vibra
con el Candombe a flor de piel.

Mónica Gribaudi