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viernes, 17 de julio de 2015

El hombre y el perro

El hombre y el perro



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Por el lamparon de soledad que bloquea su visión se traslucen los pasos de una tarde que se diluye lentamente por las calles de la ciudad. El hombre camina lento, como no queriendo llegar nunca a su destino, arrastrando sus pies transpirados de tanto andar en círculos, fumando su último cigarrillo.
Los transeúntes pasan a su lado, lo dejan atrás rápidamente, nadie notó las lágrimas que apenas se sostenían en sus ojos,  ni aquel suspiro que su corazón gritó en el semáforo, nadie le regaló una sonrisa,  ni siquiera yo que caminé por la calle sin mirar los rostros, que escuche las voces de la gente sin oír lo que decían, que roce sus cuerpos en el borbollón y no alcancé a sentir el calor humano.
Miró al perro que transitaba a su costado. El animal apareció de la nada y desde hace tres cuadras atrás que lo viene siguiendo con ese contoneo que tienen los perros cuando mueven el rabo.
Por un rato olvidó su silencio y le habló a aquel ser supuestamente carente de entendimiento, se olvidó incluso de la calle, de la gente, del frío y corrió por la vereda jugando con él como si fuera un niño, cuando retornó a su realidad, el perro lo miraba fijamente, el hombre jura que se reía, los problemas ahora desfilaban por su cabeza pero de una forma diferente, se sentó en el cordón de la vereda, el can se sentó a su lado, mientras acariciaba su pelaje descubrió en torno a su cuello una especie de collar que lo apretaba hecho de alambre, se lo quitó, y fue un alivio para el animal y para él, como si al aflojar aquel alambre, se desprendiera de su propio peso.
-¿Tenes dueño? -le preguntó -¿tenes un hogar, algún lugar para dormir? ¿Estás flaco?, ¿quién te da de comer? A mí nadie me espera en casa...
Se levantó y comenzó a caminar, esta vez la sonrisa invadía su rostro, el perro con sus orejas paradas y moviendo la cola caminaba a su lado.

Mónica Gribaudi

6 comentarios:

  1. Sensacional, Mónica. Un monumental micro. El amor que borra la desdicha proviene de un corazón puro, sea de quien sea, más allá de su raza, sexo o especie. Una oda a la amistad y la grata compañía de un fiel amigo.
    Una maravilla de texto.
    Abrazo, compañera.

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  2. Muchas gracias Edgar por tus palabras, te envío saludos.

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  3. Me ha gustado mucho, porque además de hablar de mis animales favoritos, el mensaje de amor y aprecio que los seres humanos brindamos y dejamos de brindar se nota en el cuento.

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    1. Hola, me alegra mucho de que te gustara, gracias por leerlo y por tu apoyo
      Abrazo.

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