Te observo ahí, de vidrio indiferente,
esperando al ser que envuelto en tu abrazo
entre o salga de mi día interminable.
Te observo allí, una simple puerta giratoria
trayendo gente y sacándola de mi alma
borrando antiguas sonrisas tan lejanas
trayendo nuevos vientos de esperanza.
Me quedó aquí recepcionando las visitas
que tu giro deja entrar aquí en la sala
y te observo allí, tan fría e insensible
como noria rodando sin latidos
recibiendo al azar, los visitantes
que desfilan por tu cuerpo a veces sonrientes
y otras recios al calor de bienvenida.
Observo tu rotar con rebeldía
qué personaje girará en tu calesita,
dejaras entrar una mágica sonrisa,
o a través de ti la indiferencia se desliza.
Te noto herida por mil manos que te tocan
sin esbozar, aunque sea una caricia
solo te empujan como empujando
al tiempo hacia adelante
hacinando sueños que no llegan a ser vida.
Mónica Gribaudi
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